EVO Banco. Banca (poco) inteligente.

Bueno, pues me he hecho con una tarjeta de débito de EVO Banco.

Dirás, pues muy bien, eso está chupado. Pues no. He aquí la cronología de los hechos:

  • 20 de Septiembre, primera visita. Voy acompañado de la titular de la cuenta, con la intención de primero, ponerme como autorizado en la cuenta y segundo, pedir una tarjeta de débito a mi nombre. Rellenamos varios formularios, con preguntas que me parecen innecesarias para simplemente hacerme autorizado (si trabajo o no, salario, estado civil…) y salimos de la oficina con la idea (no inventada por mí, sino por la señorita que nos atendió), de que en una semana estará la tarjeta allí. (que no entiendo por qué no la mandan a casa).
  • 21 de Septiembre, mail de EVO:
    “Buenas tardes xxxXXXxxx:
    A partir de la próxima semana estará disponible tu tarjeta de autorizado en la oficina.
    Finalmente no hace falta que paséis los dos a firmar con que vengas tú es suficiente.Un saludo.”
  • 28 de Septiembre, segunda visita. La tarjeta no está aún. “Quizá se ha perdido en el envío”, palabras textuales. A lo que pregunto si es habitual que se pierdan tarjetas en envíos de EVO a EVO, que para eso me lo pueden mandar a casa. Me dice que no, pero que a veces pasa, pero que esté tranquilo que viene sin activar (jaja). Quedamos en que tengo que llamar yo a la oficina a preguntar si ya está (sí, sí, que llame yo, en lugar de llamarme ellos cuando reciban la tarjeta).
  • 6, 7 y 10 de Octubre. Múltiples llamadas (vamos a dejarlo ahí) a la oficina de EVO para preguntar por la tarjeta. NUNCA contestaron. Ni una sola llamada.
  • 11 de Octubre, tercera visita. No está mi “dependienta” favorita. Paso a su compañero, que me dice “Como va a llegar la tarjeta a ningún sitio si NO ESTÁ SOLICITADA“. Un buen resumen puede ser este:

    Pero no pasa nada, que para algo está él ahí. Me pide la tarjeta que, atención, me llegará por correo a casa. ¿Ahora sí y hace unos días no? Bueno, vale, vamos a dejarlo que mañana es fiesta…

  • 7 de Noviembre, cuarta visita. A la vista de que la tarjeta no aparece por casa después de casi un mes, vuelvo al lugar del crimen. No están ni la que pide sin pedir ni Superbanquero. Me atiende una tercera persona, vuelvo a repetir toda la historia, se acerca a mirar entre sus tarjetas pendientes de entrega y et voilà!, aparece una tarjeta a mi nombre. Ahora la duda es… ¿Esta tarjeta es la primera que pedí hace 49 días o la segunda? La segunda iba a llegarme a casa, ¿llegará?

Eso son los hechos, con fechas, pero hay más. Está el trato que recibí en la segunda visita a la oficina. A ver si me sé explicar paso a paso:

  • Llego a la oficina, la chica que pide sin pedir está atendiento a otra persona. 
  • Me quedo esperando, en esto llega un señor con traje y unas carpetas. Yo, como imagináis, voy sin traje, sudadera con capucha creo recordar.
  • La oficinista me ve y la otra persona se levanta de la mesa. Pregunta que quien da la vez. El del traje se intenta colar, pero la otra persona de la mesa indica que estaba yo antes. 
  • Se descubre que esta persona es el director de la oficina.
  • Voy a la mesa para que me atiendan y veo que el director se ha dejado el móvil ahí. Se lo indico a su compañera para que se lo lleve.
  • A la que vuelve de entregar el móvil es “cazada” por el señor del traje. Aunque el director hace 1 minuto me dio la vez a mí, esta señora atiende al señor del traje.
  • Me quedo 10 minutos esperando a que haga la fotocopia de no sé que, el recibo de no sé cual y le firme no sé qué papel. Imaginaos mi cabreo.
  • Viene, por fin, a atenderme y me torea con lo de la tarjeta perdida… Me voy “calentito” para casa.

Otra más y cerramos la cuenta, EVO.

3 commentarios

  1. Isa
    15 noviembre, 2016

    Lo que más me gusta es que por Twitter son unos pelotas, vamos, de cara a la galería “sonrisa Profident”, y cuando les visitas en sus oficinas más rancios que nada. ¡Menuda vergüenza!

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